Howard Catton, director general del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), pronunció el discurso de apertura en la 5.ª Conferencia Mundial de la Organización Internacional de Enfermeras de Cuidados a Domicilio (IHCNO), celebrada del 17 al 19 de junio de 2026 en Londres, bajo el lema «Cuidar más allá de las paredes: el poder de la enfermería en los hogares, las comunidades y los entornos de atención primaria». La IHCNO es miembro afiliado del CIE.
Dirigiéndose a una audiencia internacional compuesta por enfermeras de cuidados a domicilio, educadoras/docentes, líderes e investigadores, el Sr. Catton se basó en el informe de la OMS «El estado de la enfermería en el mundo (SOWN) 2025», que el CIE copresidió, junto con datos y políticas globales sobre la fuerza de trabajo. Transmitió un mensaje claro y urgente: es necesario abordar con carácter de urgencia la distribución desequilibrada del personal de enfermería entre los entornos hospitalarios y comunitarios, y debemos potenciar el papel de las enfermeras y los enfermeros como pilar fundamental de la atención sanitaria preventiva, centrada en la persona y de atención primaria que nuestro mundo necesita si queremos alcanzar las ambiciones sanitarias globales de «salud para todos» y los ODS.
El Sr. Catton explicó a los asistentes que la escasez mundial de enfermeras, que asciende a 5,8 millones, se ve agravada por las desigualdades en la distribución que suelen pasarse por alto. Afirmó:
«La cuestión no es solo cuántos profesionales de enfermería hay en el mundo, sino también dónde se encuentran. A menudo hablamos de la concentración desigual de profesionales de enfermería en regiones con muchos recursos frente a las que tienen pocos, y en zonas urbanas frente a las rurales, pero existe otro desequilibrio importante que merece nuestra atención. El personal de enfermería sigue concentrándose en el ámbito hospitalario (en muchos países, al menos entre el 60 % y el 65 %), mientras que es demasiado escaso en las comunidades, los hogares y las clínicas, que constituyen la base de la atención primaria de salud. Por ejemplo, en Inglaterra, donde nos reunimos hoy, hay datos preocupantes que sugieren que solo el 12 % de las enfermeras del Servicio Nacional de Salud (NHS) trabajan en servicios comunitarios específicos, mientras que se está reduciendo el personal de enfermería comunitario esencial, como las enfermeras a domicilio, las visitadoras sanitarias y las enfermeras escolares.
«Estas tendencias globales representan un grave desajuste con respecto a la dirección marcada por las políticas de la salud. El SOWN 2025 aboga explícitamente por una reorientación de los sistemas hacia una atención primaria centrada en las personas, mientras que las Orientaciones Estratégicas Globales de la OMS para la Enfermería y la Partería —con las que se han comprometido todos los Estados miembros y que el CIE defendió enérgicamente— nos instan a planificar y formar a las enfermeras para la atención comunitaria y primaria, de modo que puedan ejercer al máximo de su formación».
El Sr. Catton cuestionó las percepciones obsoletas sobre la enfermería comunitaria, contrastando los estereotipos nostálgicos —como la imagen de la enfermera a domicilio que recorre en bicicleta la campiña inglesa, tan familiar por series de televisión como *The District Nurse* de la BBC— con las realidades complejas y multidimensionales que presenta esta función en la actualidad. Afirmó:
«Las enfermeras comunitarias de hoy en día administran quimioterapia y gestionan regímenes farmacológicos complejos en los hogares de los pacientes. Son responsables de las vías de acceso vascular y los dispositivos relacionados, supervisan el tratamiento especializado de heridas y prestan apoyo en los cuidados al final de la vida en el lugar donde la inmensa mayoría de las personas desearía pasar sus últimos días. Gran parte de esta atención habría requerido anteriormente un ingreso hospitalario. Además, se ocupan de las intrincadas necesidades clínicas y sociales de las personas que padecen múltiples enfermedades crónicas. Y, lo que es más importante, son las coordinadoras de la atención, las profesionales que tienen una visión global de la salud del paciente y lo conectan con los distintos servicios, y que proporcionan educación para la salud y atención preventiva a comunidades enteras. Se trata de una labor de enfermería y liderazgo altamente cualificada y clínicamente compleja, que debería ser reconocida, valorada y dotada de los recursos necesarios».
El Sr. Catton abordó la importancia vital de la enfermería en la atención primaria de salud, que es fundamental para alcanzar compromisos globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la cobertura sanitaria universal (CSU). Destacó la urgencia de potenciar el papel del personal de enfermería para transformar los sistemas de salud con el fin de satisfacer las crecientes demandas sanitarias, las necesidades cambiantes de la población y los complejos entornos sanitarios y geopolíticos. Lanzó un desafío directo a la comunidad sanitaria mundial, afirmando: «La salud para todos no puede significar atención solo para quienes pueden acudir a un hospital. La cobertura sanitaria universal consiste en llegar a todas las personas, independientemente de dónde vivan, y el personal de enfermería, como el grupo más numeroso de profesionales sanitarios con un alcance inigualable en el seno de nuestras comunidades, es la clave para garantizar que nadie se quede atrás».
El Sr. Catton relacionó el valor de la enfermería comunitaria con el nuevo marco de competencias de enfermería del CIE, expuesto en el informe del Día Internacional de la Enfermera 2026 del CIE, titulado «Las enfermeras empoderadas salvan vidas». Afirmó:
«El informe de este año sobre el Día Internacional de la Enfermera, basado en datos empíricos, hace que la visión que el mundo tiene de la enfermería pase de ser monocromática a ser multicolor, gracias a nuestro modelo de siete poderes de enfermería: el poder de la confianza, el poder del profesional, el poder de las cifras, el poder de la práctica, el poder de los cuidados, el poder de la cercanía y el poder de la paz. Cada una de estas competencias se manifiesta claramente en la enfermería comunitaria y a domicilio.
«El personal de enfermería constituye el segmento más numeroso y de mayor confianza del personal de salud, con una ética y una formación rigurosas, y es el profesional más cercano a los pacientes y a las comunidades, con un claro impacto en todos los resultados sanitarios. El personal de enfermería tiene el poder de aportar soluciones a los problemas de salud más acuciantes de nuestro mundo: retos como el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades no transmisibles, la escalada de conflictos y las crisis sanitarias y climáticas no se resolverán únicamente en los hospitales, sino en los hogares, las clínicas y las comunidades.
«Es hora de potenciar estructuralmente al personal de enfermería para que pueda ejercer todo su impacto, lo que debe incluir medidas para corregir el desequilibrio persistente en la distribución de profesionales de enfermería entre los entornos hospitalarios, comunitarios y de atención primaria».
El Sr. Catton abogó por un cambio sistémico para desarrollar y mantener el personal de enfermería comunitaria, lo que incluye integrar prácticas comunitarias significativas en la formación de grado en enfermería, de modo que los estudiantes experimenten la amplitud de la práctica comunitaria desde el principio; crear itinerarios profesionales claros que permitan a las enfermeras y enfermeros acceder a puestos de atención comunitaria y a domicilio al inicio de sus carreras; y garantizar que los marcos salariales y de progresión profesional reflejen fielmente la complejidad, la capacidad clínica y la responsabilidad profesional que exige la enfermería comunitaria y de cuidados a domicilio.